Tipos de uvas para vino: guía completa de variedades y características

Tipos de uvas para vino: guía completa de variedades y características

ene 22, 2026 Categorias

Si alguna vez te has quedado mirando una carta de vinos como si fuera un jeroglífico egipcio, este artículo es para ti. Aquí te traemos una guía completita donde vas a descubrir qué tipos de uvas para vinos existen, cómo influyen en el sabor y el aroma, y qué diferencia a unas variedades de otras. 

¿Qué son las uvas viníferas y por qué importan en el vino?

La influencia de la variedad en el sabor, aroma y cuerpo

La variedad es la chispa que prende el fuego del vino. Una uva puede darte un vino ligero, fresco y facilito, mientras otra te planta un tinto profundo y con carácter. Y claro, el aroma también cambia. Por los efectos de la fermentación, unas huelen a frutas, otras a flores y otras incluso a cacao o especias. Esta diversidad permite que cada sorbo sea casi una aventura.

Diferencias entre uvas tintas y uvas blancas

Tintas y blancas no solo se diferencian por el color, aunque sí, es lo primero que salta a la vista. Las tintas llevan pieles más gruesas, con más taninos (esa sensación de sequedad que te deja la boca) y suelen dar vinos más envolventes. Las blancas, en cambio, son más frescas, más aromáticas y más ligeras en teoría… aunque ojo, que también tienen sus sorpresas.

Cómo se clasifican las uvas para vino

Las uvas se suelen clasificar por color, por su origen y por su perfil sensorial, que viene siendo un modo elegante de decir “cómo saben y qué transmiten”. Otro criterio muy común es la región. Hay variedades que no se entienden sin su tierra, como la Tempranillo en España o la Pinot Noir en Borgoña.

Principales tipos de uvas para vino tinto

Tempranillo

La uva Tempranillo es como la niña bonita del viñedo español. Es redondita, aromática y madura antes que las demás, de ahí su nombre. Tiene una piel de grosor medio y una pulpa jugosa que guarda una mezcla muy equilibrada entre acidez y dulzor, lo que la hace súper versátil. Su color tiende a ser intenso, así que cuando la miras en racimo ya te da pistas de lo que lleva dentro.

Garnacha

Otra de las variedades de uvas para vino es la Garnacha. Sus racimos suelen ser grandes, con granos redondos y de piel fina que deja pasar mucha luz, lo que hace que madure con ganas. Es una uva cálida, amante del sol y del clima seco, y cuando la tocas tiene ese tacto ligeramente suave que anuncia fruta dulce. Dentro de la variedad Garnacha existen muchas “subvariedades” por la evolución de la variedad en las diferentes zonas de cultivo

Cabernet Sauvignon

La Cabernet Sauvignon, por su parte, es la “dura” del grupo. Grano pequeño, piel gruesa y un color tan profundo que tiñe los dedos enseguida. Es una uva con muchísima concentración, muy rica en taninos naturales y con una estructura que se nota desde que la tienes en la mano.

Merlot

La Merlot es como la hermana amable de la Cabernet. Tiene granos más grandes, piel más fina y un nivel de azúcar natural bastante generoso, lo que la hace más dulce y menos áspera al morderla. Es una uva suave en todo sentido: en sabor, en textura y hasta en aroma.

Syrah

Y la Syrah es pura personalidad desde el racimo. Sus uvas son pequeñitas, oscuras, casi negras, y con una piel gruesa que guarda una cantidad impresionante de aroma natural. Cuando la abres, la pulpa revela una fruta densa, concentrada y con un toque especiado que se percibe incluso antes de probarla.

Otras uvas tintas destacadas

Monastrell

La Monastrell es una uva mediterránea total. Su piel es gruesa, color muy oscuro y un sabor cargado de fruta negra. Es resistente, muy amante del calor y con una concentración natural altísima. Morderla es encontrarte con una mezcla jugosa y potente que no pasa desapercibida.

Bobal

La Bobal tiene racimos grandes, granos redondos y jugosísimos, con una acidez natural que se nota incluso en crudo. Es una uva fresca, vibrante y con mucho color, capaz de dar sensaciones muy vivas desde el primer mordisco.

Pinot Noir

La Pinot Noir es la diva delicada del viñedo. Grano pequeño, piel finísima y un color más suave que otras tintas. Su sabor es sutil, elegante y muy afrutado. Es tan delicada que cualquier cambio en el clima la afecta, pero esa fragilidad es justamente lo que la hace tan especial.

Sabores y características de las diferentes uvas de vino tinto

Los tipos de uvas para hacer vino tinto tienen perfiles tan amplios que van desde lo jugoso y dulce hasta lo más intenso y tánico. Cada variedad desarrolla un tipo de fruta diferente: roja, negra, más fresca o más madura. Asimismo, la textura de la piel influye muchísimo en cómo se siente la uva al morderla y en la concentración que guarda dentro.

Los taninos (que vienen sobre todo de la piel) son una de las grandes diferencias entre unas variedades y otras. Algunas apenas los tienen, otras están cargadas. Y eso se nota incluso antes de que la uva llegue a ser vino.

Es importante destacar que una misma uva nos puede dar matices totalmente diferentes según su procedencia, edad del viñedo, momento de vendimia y como no elaboración

Tipos de uva para vino blanco

Moscatel

La uva Moscatel muy típica en el mediteraneo español, sobre todo en Valencia,  se caracteriza por su aroma muy intenso y floral, con notas de azahar, miel, frutas maduras y cítricos. Es naturalmente muy aromática, dulce y de pulpa jugosa, lo que la hace ideal tanto para vinos dulces como para vinos secos aromáticos y frescos, estos últimos en auge en la actualidad. 

Airén

La Airén es una uva humilde pero resistente como pocas. Aguanta calor, sequía y lo que le echen, por ende, ha reinado durante años en los viñedos de La Mancha. Su pulpa es jugosa, de sabor suave y nada estridente, así que funciona como una base muy neutra que deja vía libre a lo que el productor quiera crear.

Verdejo

La Verdejo es una uva despierta, con carácter y con un aroma que se reconoce incluso antes de acercar la copa. Tiene piel gruesa, pulpa sabrosa y un toque amargo natural que forma parte de su identidad.

Albariño

La Albariño es pequeña, aromática y jugosa, como una joyita del Atlántico. Su piel es más gruesa de lo que aparenta y eso le da una concentración de aromas y sabores espectacular. Tiene un punto salino natural que viene de crecer cerquita del océano, y es imposible no reconocer su frescura.

Chardonnay

La Chardonnay es como la navaja suiza de las uvas blancas. Sirve para todo: desde estilos frescos hasta elaboraciones más cremosas. Parte de su magia está en que su sabor natural es bastante limpio y equilibrado, lo que permite trabajarla de mil maneras sin perder su esencia.

Sauvignon Blanc

La Sauvignon Blanc es pura energía en forma de uva. Aromática como pocas, con una piel fina pero repleta de compuestos que dan esos aromas herbales tan característicos.

Otras variedades blancas

Godello

La Godello es pura elegancia gallega. Pulpa jugosa, piel firme y un equilibrio natural que se nota desde la uva misma. Tiene una mineralidad muy marcada porque suele crecer en terrenos pobres, y eso le da un carácter distinguido que sorprende.

Macabeo / Viura

La Macabeo es una tipo de uva para vino tranquila y equilibrada. Tiene racimos grandes, piel resistente y una personalidad suave. Es limpia, fresca y con un perfil aromático discreto, pero muy agradable. De ahí que se usa tanto en mezclas como en espumosos.

Sabores y perfiles aromáticos de las principales uvas blancas

Las uvas blancas se mueven entre lo cítrico, lo floral, lo mineral y lo frutal según su variedad. Algunas, como la Verdejo o la Sauvignon Blanc, tienen una intensidad aromática tremenda ya desde la uva. Otras, como la Airén o la Macabeo, son más suaves y dejan más espacio para que el terruño hable.

La acidez natural también marca muchísimo la personalidad de estas uvas. Es lo que define si son más vibrantes, más cremosas o más delicadas.

Tipos de uvas para vino rosado

Uvas tintas más utilizadas para vinos rosados

Garnacha

Además de ser una de las variedades de uva mas utilizada  para vino tinto, la Garnacha también lo es para los rosados. Se trata de una uva abierta, alegre y súper expresiva, idónea para estos tipos porque tiene una piel fina que tiñe lo justo y necesario.

Tempranillo

Nuevamente, la Tempranillo es una uva equilibrada, con una piel que no es demasiado gruesa y que libera un color suave y limpio. Como uva, destaca por su perfil frutal moderado, con notas que ya en el fruto recuerdan a frambuesa y cereza, por esto es la apropiada para obtener bases aromáticas delicadas.

Syrah

La uva Syrah tiene una personalidad vibrante incluso antes de llegar a la bodega. Aunque es una uva más intensa, cuando se utiliza para rosado se aprovecha su jugosa riqueza interna, que combina fruta roja con un carácter algo más profundo, siempre procedente directamente de su naturaleza de uva.

Pinot Noir

Esta es delicada hasta en la viña. Sus racimos pequeños y su piel finísima hacen que solo aporte un velo suave de color, pero una enorme elegancia aromática. Es una uva que huele a fruta fresca en estado puro y que tiene esa combinación de ligereza y complejidad desde que la tomas en la mano.

Cómo influye la uva en el color y sabor del rosado

El color del rosado empieza mucho antes de cualquier fermentación, ya que depende de la pigmentación natural de la propia uva. Las variedades con piel más oscura, como la Syrah, tienden a soltar tonos más intensos aunque el contacto con el mosto sea breve. Por el contrario, uvas con piel más fina como la Pinot Noir apenas tiñen, creando colores pálidos sin necesidad de manipular nada.

El sabor también nace en la uva. Hay variedades que de por sí tienen más fruta roja en su perfil natural, como la Garnacha, mientras que otras aportan matices más sutiles, como la Tempranillo.

Sabores característicos de las variedades de uva para vino rosado

Cada variedad de uva para vino tiene unos “matices base” propios y eso determina la identidad del rosado final. La Garnacha por ejemplo, brinda una fruta roja jugosa desde la propia baya, mientras que la Tempranillo ofrece un perfil más equilibrado y suave. La Syrah, incluso en uva, ya muestra esa mezcla entre fruta madura y ligeras notas especiadas, y la Pinot Noir da frescura y delicadeza sin necesidad de mucha intervención.

Tipos de uvas para Champagne y espumosos

Chardonnay

Como comentamos anteriormente, la Chardonnay sirve para todo. Su pulpa es jugosa y fresca, y por dentro es como un pequeño cofre lleno de aromas cítricos y florales que luego dan lugar a espumosos súper elegantes.

Pinot Noir

Algo curioso de la Pinot Noir es que, aunque sea sensible a todo (al frío, al calor, al viento, a la humedad, al drama en general), cuando madura bien da una estructura que otras uvas sólo pueden envidiar. Tiene personalidad, pero también muchísimo encanto.

Pinot Meunier

La Pinot Meunier es la prima más relajada de la Pinot Noir. Se parece, pero sin tanta intensidad dramática. Crece mejor, aguanta más y no se queja tanto del clima. Sus hojas tienen un aspecto “harinoso”, como si llevaran un poco de harina encima, y de ahí viene su nombre, “Meunier”, que significa “molinero” en francés.

Diferencias entre las uvas usadas para Champagne y otros espumosos

Los tipos de uvas para Champagne están escogidos como si fueran parte de un casting muy selecto. Allí reinan la Chardonnay, la Pinot Noir y la Pinot Meunier, puesto que resisten bien los climas fríos y maduran despacito, lo que garantiza acidez fresquita, aromas elegantes y equilibrio natural.

En cambio, en otras zonas del mundo se usan más variedades, a veces porque el clima es más cálido y permite uvas menos delicadas. Esto hace que las uvas tengan perfiles diferentes: más fruta madura, menos acidez, más volumen… cambia todo desde la piel hasta la pulpa.

Sabores y características según la uva del espumoso

Cada uva tiene su propia personalidad, incluso antes de fermentar. Sus pieles, su pulpa y hasta la forma en que acumulan azúcar hacen que cada una aporte algo distinto. Algunas dan más estructura, otras más aroma, otras más frescura. Es como formar un equipo donde cada uva añade un talento único.

Tipos de uvas para vinos y sus características: guía rápida

Uvas con sabores afrutados

Las uvas afrutadas son las que, desde el primer sorbo, te dicen “hola” con una explosión de frutas. Aquí entran variedades que huelen y saben a fresas, frambuesas, melocotón, mango o cítricos, según sean tintas o blancas. Son vinos que se sienten vivos, juguetones y muy fáciles de disfrutar.

Uvas con notas florales

Las uvas con perfil floral son como una primavera embotellada. Dan vinos que huelen a flores blancas, jazmín, azahar o incluso violetas, dependiendo de la variedad y de si son tintas o blancas. No te preocupes, no saben a perfume; simplemente tienen ese toque suave, delicado y aromático que enamora desde el primer acercamiento a la copa.

Uvas con mayor carga tánica

Aquí hablamos de las uvas que dan vinos con “carácter”, esos que notas en la boca como si tuvieran músculo. Los taninos son más altos en estas variedades, y eso les da estructura, cuerpo y una presencia que no pasa desapercibida. Son vinos que te hablan fuerte y claro.

Uvas con mayor acidez

Las uvas de alta acidez son las responsables de esos vinos que te despiertan el paladar como un sorbo de energía pura. La acidez no es “amargor”, sino esa sensación fresca y chispeante que hace que un vino sea vibrante, ligero y muy fácil de beber.

Mapa de estilos de vino según la variedad

Cuando miras todas estas características juntas, te das cuenta de que cada uva tiene su propio “estilo de vida”. Cada variedad marca un tipo de experiencia y, si las conoces, ya puedes predecir lo que te espera antes incluso de abrir la botella.

¿Cómo elegir un vino según la uva?

Consejos para identificar tu estilo favorito

La manera más fácil de descubrir qué vino va contigo es p